Probablemente estemos ante la última grabación que la legendaria banda canadiense nos ofrezca. El álbum es el perfecto testamento que el malogrado Dennis D´Amour -Piggy-, guitarrista fundador de la banda canadiense, nos ha podido dejar. En el año 2005 dejó partes de guitarra grabadas y el resto de compañeros (Dennis Belanger -Snake-, Michel Langevin -Away- y Jason Newsted -Jasonic-, voz, batería y bajo respectivamente) han sabido utilizarlas para conformar un disco que contiene el espíritu de VOIVOD por los cuatro costados.
Abre "God Phones" con un ritmo machacón para dejar paso a uno de los mejores temas del disco: "From the Cave". Se pueden destacar temas como "Earthache" (con toque bluesy incorporado), "Global Warning" que retrotrae a las mejores canciones que han realizado o "Deathproof", mi tema favorito del disco, que contiene todo lo que ésta extraordinaria banda da de sí: buen riff, sonido contundente, melodía incomparable y un estribillo melancólico y pegadizo para flipar con ella en directo... o donde sea.
Evidentemente la mayor pérdida no es que el grupo deje de existir (que también), sino que Piggy haya dejado de estar entre nosotros para deleitarnos con su estupenda guitarra. Pero la vida continua y es momento de disfrutar de los conciertos que van a ofrecer para presentar "Infini". Jason Newsted quizá no estará para hacerlo. Snake y Away (depués de todo el 50% de VOIVOD) espero que sí darán todo lo que tienen para disfrutar de una noche inolvidable, rememorando viejas y nuevas canciones de uno de los grupos clave en el desarrollo del thrash, sobretodo en su vertiente más progresiva, e injustamente relegados al semiolvido.
José Luis Dana
Segundo álbum de la banda barcelonesa e importante avance respecto a su anterior grabación del año 2006. Toda la "inexperiencia" que atesoraba el primer disco, con una producción más bien justita, en "Revolución" se supera y de que manera: suena bien, los arreglos son efectivos y, lo más importante, las canciones son buenas. A los que ya hayáis escuchado anteriormente a la banda, no os sorprenderá el buen hacer y la claridad en cuanto a estilo se refiere.
La base rítmica formada por David Pérez (bajo) y José Ignacio Uría (batería) funciona muy bien, dándole la contundencia necesaria a unos temas duros, de puro heavy metal, que Pedro Guijarro (voz) y Pablo González más Toni Sánchez (guitarras) se encargan de redondear, para deleite de los amantes rockeros con un mínimo de sensibilidad.
Abre la grabación el tema "Revolución" dejando claro el camino a seguir en el resto de canciones. "Un día como hoy" es un clásico en toda regla, con unas guitarras muy buenas, cuidados vacíos en la estrofa, un estribillo genial y Pedro demostrando su valía como cantante. Podría seguir escrutando tema a tema el álbum, pero creo que no es necesario. Todo él es coherente, con la lección del metal tradicional aprendida y superada con creces, además de darle esos toques técnicos con aires progresivos, que lejos de ser pesados en composición y ejecución, demuestran el límite necesario en toda banda para llegar a ser una de las GRANDES.
Lo mejor de "Revolución" es su frescura en unos tiempos en los que el rock´n´roll abusa del sonido "perfecto" en detrimento de la calidad musical, que sí tiene la segunda entrega de REGRESION. Pero aún está por sentir lo mejor de estos chicos (no tengo ninguna duda) en próximas aventuras. Después de miles de discos escuchados de diferentes estilos y épocas, éste lo puedo empezar a considerar, con sinceridad, uno de los mejores, uno de los que más placer me ha dado en lo que llevamos de año. Endavant REGRESION!!!!!
+ info en: www.regresion.net
José Luis Dana
Nunca un álbum de versiones como Yeah! (2006) ha ayudado tanto a una banda para centrar su carrera. Desde la obra maestra Hysteria (1987), DEF LEPPARD ha sido esclavo de la evolución del metal y el rock. Adrenalize (1992) fue un paso atrás, no es un gran álbum en sí mismo, además de salir en un momento especialmente difícil con movimientos como el grunge, el death, el power metal o la electrónica como corrientes reinantes. Slang (1996) se queda a medio camino de lo esperado, con un sonido clásico pero excesivamente influenciado por esa ola “post-grunge” que bañó desde la música alternativa al rock más fiero. Euphoria (1999) y X (2002), a pesar de no ser discos malos, no aportan nada nuevo a lo escuchado con anterioridad. Pero llega Yeah! y parece que la cosa se endereza. Versionar a DAVID BOWIE, T. REX, THIN LIZZY, THE KINKS, MOTT THE HOOPLE o FREE, no es gratuito.
En The Sparkle Lounge se aprecia una subida notable de la calidad en las composiciones. Hay temas de todos los integrantes de la banda: Rick Savage (C´Mon C´Mon, Love), Phil Collen (Tomorrow, Hallucinate), Joe Elliot (Bad Actress, Come Undone), Vivian Campbell (Cruise Control, Gotta Let it Go); sólo Rick Allen no firma en ninguna canción. Que haya participación por parte de todos conlleva que se arraigue el espíritu de grupo, todos a una. No dudo, siempre ha sido así en el seno de LEPPARD.
La línea seguida en los temas es bastante heterodoxa con medios tiempos (pero sin abusar, como en bastantes momentos del pasado), rock potente y alguna joya que retrotrae a momentos del Pyromania (1983) como es Bad Actress. La mejor manera de armarse una opinión justa es darle una oportunidad al disco. Sé que los últimos años no han sido demasiado prolíficos para DEF LEPPARD, pero The Sparkle Lounge es un gran paso adelante. Si alguna vez te gustó la banda, haz por escucharlo. No creo que te arrepientas.
José Luis Dana
No hay título más acertado para la edición del primer trabajo de cualquier artista. Si a eso le sumamos también el nombre escogido por la banda (particularmente creo que el grado de lerdismo en la sociedad es brutal y realmente estamos un poquito en stand by), sin duda nos encontramos ante un disco, cuanto menos, atrayente. Tal y como está el mundo de la música con los continuos varapalos que sufre desde todos los frentes (estados que no ayudan ni apoyan, discográficas que han de reducir plantillas y gastos, grupos y solistas que no demuestran el más mínimo interés por evolucionar y ofrecer propuestas atractivas, seguidores cada vez más acomodados, etc), la edición de un álbum no deja de ser un gran acontecimiento.
Conozco el bagaje anterior de los componentes que forman STAND BY. Messiah (bajo y voz) y Fuelcore (guitarra y voz), formaron parte de MALA VIDA, MALOS TRAGOS y FUEL, bandas que sirvieron para sentar la base de madurez de la que ahora disponen: las tablas es lo que tienen. Kike (guitarra) formó parte de THEPASO y FUEL, grupos en los que ya dejó su impronta en la manera de tocar la guitarra: melódico, metódico y liviano; sin grandes complicaciones pero con una efectividad pasmosa. Belvis (batería) es el complemento ideal para una banda que tiene como uno de sus pilares básicos la melodía, pero con gran protagonismo de la sección rítmica. Proviene de una de las bandas más injustamente olvidadas de la escena barcelonesa en los 90 llamada GRAN PÁNICO SUR. También tocó en FUEL que, como podéis comprobar, es el germen de la banda que nos ocupa, puesto que los componentes son los mismos, pero con ideas y energía renovadas.
Vamos al disco. Trece temas. Diversos estilos: hardcore, metal, emo, punk… Cierta prensa puede pensar que no está definido lo que ofrecen y que eso es malo. Discrepo. No necesariamente es negativo que unos músicos a los que les gusta un poco de todo, tengan que renunciar a plasmarlo en su propia obra. Prefiero un álbum variado con un sonido claro en el que la columna vertebral de todas las canciones sea la misma, que decenas de propuestas incoherentes introducidas con calzador para hacer ver que “yo soy auténtico porque arriesgo". Señoras y señores: ya está todo más que hecho. STAND BY tiene la decencia de tocar lo que les gusta con un nivel notable y sin demasiados artificios. No soy muy partidario de comentar tal o cual canción en las críticas que hago, así que lo que en este caso recomiendo es que descubráis a la banda del todo. Es decir, hacerse con el álbum, abrirlo, ponerlo en vuestro aparato reproductor ¿?, darle al play y subir el volumen. Cuando el ritual previo se haya realizado sólo hay que disfrutar y esperar a que nos ofrezcan nuevo material, porque ellos tienen la capacidad y nosotros las ganas para que así sea.
Contacto:
www.myspace.com/standbynewsound
José Luis Dana
Después de un debut como Contraband (2004), que sembró más dudas que elogios sobre la validez del proyecto de Slash y Scott Weiland, nos llega Libertad. Un segundo disco sirve para confirmar o desbaratar cualquier tipo de teoría sobre la autenticidad de un proyecto; un segundo disco es definitivo para recibir o no el apoyo de los seguidores de una banda. En esta ocasión los “pistoleros aterciopelados” han cargado adecuadamente sus armas. En Libertad está más definido el sonido y el estilo que en su anterior álbum. Comenzar con tres canciones (“Let it roll”, “She mine” y “Get out the door”) que muestran perfectamente lo que nos espera en el resto del disco es un acierto, no ya de composición y producción (que también), sino de cómo se han de elegir unos temas u otros para abrir una obra. La producción de Brendan O´Brien (PEARL JAM, STONE TEMPLE PILOTS,RAGE AGAINST THE MACHINE, INCUBUS, OFFSPRING, BRUCE SPRINGSTEEN, RAGING SLAB… ) es definitiva, dotando al disco de un sonido setentero, pero sin caer en la nostalgia ni la copia. En este álbum hay canciones que pueden evocar a otras épocas u otras bandas, pero ha conseguido ese difícil privilegio (al menos para mí) de querer ser pinchado una y otra vez hasta quemarlo.
He de confesar que nunca me ha gustado especialmente Sott Weiland como vocalista; desde los tiempos de STONE TEMPLE PILOTS me parecía un cantante mediocre. Tampoco me satisfizo especialmente el álbum de debut de este “supergrupo”, a pesar de tener en sus filas a tres miembros de GUNS¨N¨ROSES (Slash –guitarra-, Duff McKagan –bajo- y Matt Sorum –batería-), además de Weiland y Dave Kushner como segundo guitarrista. Pero Libertad es otra cosa. El grupo ha madurado con respecto a su anterior trabajo. Las canciones, que muchas veces olvidamos que son lo más importante de un disco, dándole demasiada importancia a otros aspectos como la producción o la supuesta “autenticidad” de una banda, son en éste caso notables.
José Luis Dana